Elaboración del compost

El compost es un fertilizante natural creado a partir de material biodegradable. Esto quiere decir que para la elaboración del compuesto siempre se requiere utilizar materia orgánica. La elaboración del compuesto no es complicada, pero se necesita tiempo y dedicación, así como un espacio y unas instalaciones adecuadas.

El proceso de compostaje se apoya en la acción de microorganismos que actúan sobre esta materia orgánica, y el que hacen es transformar este elemento en compuesto mediante un proceso de descomposición. Por aquellos que no lo sepan, la materia orgánica es todo aquel producto o elemento obtenido de los tejidos de seres vivos, generalmente plantas y animales.

¿Qué se puede
poner en el compost?

El compost se puede hacer con cualquier materia orgánica, siempre que esta no se encuentre contaminada. Las primeras materias suelen ser las siguientes:

¿Que no tirar al compost?

Para una buena elaboración del compost es necesario evitar aquel material orgánico que esté contaminado con algún elemento no biodegradable. Se desaconseja el uso de:

Factores que pueden condicionar la elaboración del compost.

También se tiene que tener en cuenta determinados parámetros para hacer un buen compost, por eso y por un mayor control del proceso, el compost se elabora a instalaciones preparadas y específicas. Los factores que intervienen son:

Población microbiana:

El compostaje al ser un proceso de descomposición de la materia orgánica, necesita una amplia gama de poblaciones de bacterias, hongos y actinomices.

Temperatura:

Tiene que aumentar hasta un pico alrededor de 60-80 °C para su higienización, después la temperatura tiene que disminuir.

Humedad: 

La cantidad de humedad tiene que llegar al 40-60%. Así mismo, depende del tipo de materias primas utilizadas.

pH:

Es importante que se mantenga el pH en un margen de 5-8, puesto que esto evita que los microorganismos que producen el compuesto se mueran.

Oxígeno:

Es esencial para el proceso de compostaje, puesto que es aeróbico, es decir, necesita el aire (oxígeno) para funcionar.

Relación entre Carbono (C) y Nitrógeno (N): en teoría la relación ideal está entre 10 y 20. Pero siempre puede variar en función de la materia orgánica empleada. Una mala proporción puede afectar al proceso biológico de los microorganismos.